Dejame
Déjame
Déjame besar tus labios
Déjame peinar tu pelo
Déjame usar tus camisas
Déjame escuchar tu risa.
Déjame cantar a tu lado
Déjame comer tu helado
Déjame mirar tus ojos
Déjame darte la mano.
Déjame equivocarme
Déjame llorar un rato
Déjame estar en silencio
Déjame contarte algo.
Y entre tantos “déjame”,
no quiero que me dejes ni por un rato.