La Huida
Te extraño como se extraña el té en invierno,
o el hielo que se derrite en el calor del verano.
Te echo de menos de manera extraña,
porque no te necesito a mi lado,
pero a menudo en oportunos momentos te pienso
y hace mucho que no hablamos.
Te extraño, pero el elefante en la habitación ya fue liberado.
Sé que tu compañía, sorda y distante,
no alivia la carga de vivir renegando,
porque entre tus tantas palabras no hay lugar para mis llantos.
Sin embargo, me ayudabas a escaparme de mi misma aunque sea por un rato.
Son más los recuerdos bellos que los errores pasados;
ojalá algún día descifre por qué fui yo
la que se ha marchado.